Una fogata, una copa de vino y ustedes dos: el arte de escaparse juntos al bosque
Lo que aprendimos recibiendo a parejas que solo necesitaban apagar las pantallas, prender la chimenea y volverse a escuchar sin prisa.
Mariana & Carlos
Anfitriones en Orgánico Ajusco

1. El ritual de prender el fuego y soltar el teléfono
Cuando llegas a la montaña, lo primero que notas es el cambio en el aire: huele a tierra mojada, a resina de pino y a leña limpia. Entras a la suite, acomodas tus cosas y prendes la chimenea. Hay algo casi mágico en ese momento: el sonido de las chispas tronando y la luz cálida bailando en las paredes de madera invitan de inmediato a dejar el celular en la bolsa.
No necesitas un itinerario lleno de actividades. A veces el mejor plan de fin de semana es simplemente ponerse ropa cómoda, abrir una botella de vino mexicano, taparse con una cobija rica y ponerse al día con la persona que tienes al lado.

Un consejo de corazón: si planean venir en fin de semana, escríbannos con un par de semanas de anticipación. Al tener pocas suites, cuidamos que nunca haya ruido ni tumultos.
2. Detalles que se quedan grabados en la memoria
Nos encanta cuando alguien nos pide ser cómplices de una sorpresa. Puede ser desde una cena íntima con un caminito de antorchas y velas parpadeando entre los pinos, hasta una fogatita privada donde les llevamos malvaviscos, chocolate caliente y copas para brindar.
Aquí no hay prisas. Si quieren quedarse tres horas platicando alrededor del fuego después de cenar, el bosque es todo suyo.


"El mejor regalo que le puedes hacer a quien amas no es algo material, es tu atención completa y tu tiempo sin distracciones."
3. Comer rico, caliente y con calma
En la montaña el frío despierta el apetito de una forma muy especial. En Don Petro la cocina gira alrededor de las brasas: carnes jugosas selladas al fuego, quesos derretidos, pan rústico recién salido del horno y ensaladas frescas.
Comer viendo cómo la neblina baja por la ladera de los cerros mientras disfrutas de una buena copa de vino hace que cada bocado sepa a hogar.

4. ¿Qué empacar? Vente cómodo y abrigado
A 3,000 metros el clima es fresco y agradecido. En el día el sol calienta rico y dan ganas de caminar, pero al caer la tarde la temperatura baja rápido.
Tráete tu suéter favorito, una chamarra calientita para la noche, tenis o botas cómodas para andar por los senderos y muchas ganas de descansar.
Galería Visual de la Experiencia



En Conclusión
A veces lo único que necesitamos para reencontrarnos es un lugar tranquilo donde no haya nada urgente que hacer. Aquí los esperamos con el fuego encendido.
¿Hace cuánto no se regalan un fin de semana a solas?
Platícanos qué fecha tienen en mente. Les preparamos la suite, dejamos la leña lista y si quieren, les organizamos una cena bajo las estrellas.


